Nuestra Misión como iglesia, es Presentar a Cristo (Colosenses 1:28, “[Cristo] a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría”), Viviendo (Hechos 1:8, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…”) y Proclamando la VERDAD (1ª Timoteo 3:15, “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”).

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    Adoración

    Adorar a Dios es el propósito de nuestras vidas, en primer lugar, y de la iglesia, consecuentemente. Que cada uno de nosotros tenga una relación de intimidad y amor con Él, y nos deleitemos en Él (Efesios 1:4-6, 11-12, 14).

    La adoración no es una técnica, la adoración produce alabanza, la adoración no es una actividad concreta, la adoración se expresa fundamentalmente por medio de la oración, la adoración se basa en la Palabra de Dios, la adoración no es una emoción, la adoración se origina en Dios. Es Él quien la produce en nosotros, la adoración es obediencia a su Palabra.

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    Edificación

    Edificar a la iglesia, que cada miembro crezca en santidad (Juan 17:17, “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”) y como cuerpo nos desarrollemos (Efesios 4:12, “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”)

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    Proclamación

    Proclamar el Evangelio es nuestro llamado y comisión por parte del Señor. Allí donde Él nos pone, debemos dar a conocer La Verdad de Dios. (Efesios 2:6-7, "para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”)