La Inspiración de la Biblia

La Inspiración de la Biblia

¿Quién escribió la Biblia? ¿Podemos fiarnos de lo que está escrito en la Biblia? ¿Hay partes humanas y partes divinas? ¿Qué hicieron los escritores? ¿Les dictó Dios su mensaje? ¿Está la Biblia llena de ideas de estos hombres?

Como sabemos, la Biblia es la Palabra de Dios, Él es su autor; pero también es cierto al mismo tiempo es obra de autores humanos, porque Dios los usó para escribir sus palabras. Las palabras que Dios quiso que se escribieran fueron escritas por hombres. Por este motivo, vamos a dividir nuestro estudio en 2 partes.

LA INSPIRACIÓN: LA PARTE QUE LE CORRESPONDE A DIOS

2 Timoteo 3:16, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…”.

EL CONCEPTO DE INSPIRACIÓN

El término “inspirada” en el original es θεόπνευστος (theopneustos), compuesto de dos palabras: theos (Dios) y pneustos (soplar, exhalar), por lo que significa “exhalada por Dios”. El énfasis está en que las Escrituras son producto de la iniciativa de Dios, de su actividad, y de su poder. Proceden de Dios, son genuina producción suya. Como lo expresa el Salmo 33:6, “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.”

Es muy importante también notar que el versículo dice “toda la Escritura”, lo cual nos indica claramente que la inspiración de Dios abarca la totalidad de las Escrituras. La inspiración de Dios, no es tan solo en los conceptos, sino también en las palabras, cada palabra de los textos originales es inspirada por Dios. Por eso decimos que la inspiración es verbal. Salmo 119:160, “La suma de tu palabra es verdad.”

LA CONFIRMACIÓN DE SU CARÁCTER INSPIRADO.

Veamos 3 confirmaciones:

  1. CUANDO LA ESCRITURA HABLA, ES DIOS MISMO EL QUE HABLA.

Los escritores humanos son transmisores de lo que Dios habló. En Heb.3:17 (“como dice el Espíritu Santo”) se le atribuye al Espíritu Santo la autoría del Salmo 95:7 (“si oyereis hoy su voz”). Las Escrituras transmiten lo que en realidad Dios dijo. Gálatas 3:8 dice que “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones”. Y coloca así las palabras dichas por Dios en Gen.12:3 como la Escritura.

  1. LOS PROFETAS ESCRIBIERON Y HABLARON LA PALABRA DE DIOS.

Los profetas escribieron lo que en verdad Dios había hablado. Ex.24:4 dice que “Moisés escribió todas las palabras de Jehová”; el profeta Jeremías (36:2) recibe el mandato de Dios “toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado”.

  1. EL TESTIMONIO DE JESÚS.

Lo que Jesús dijo acerca de las Escrituras da testimonio de su carácter inspirado. Veamos algunos ejemplos:

  • Jesús atribuye las palabras de las Escrituras a Dios (Mateo 19:4-5).
  • Jesús creía en los relatos bíblicos como verdaderos. Creía firmemente en la creación de Adán y Eva (Mt.19:4-5). Creía en la realidad del diluvio en tiempos de Noé (Mt.24:37-38). Creía en Jonás y en el gran pez que le tragó (Mt.12:39-40). Creía en el relato acerca de Sodoma y Gomorra (Lc.17:28-29).
  • Jesús creía que toda la Escritura eran la Palabra de Dios (Mt.5:17-18; Mr.7:13, Jn.10:34-35).
  • Jesús creía en el cumplimiento de toda la Escritura (Mateo 5:18).

¡No hay lugar a dudas! El testimonio de Jesús indica con total claridad que las Escrituras, cada una de las palabras de sus historias, proceden de Dios.

¡Toda la Escritura es inspirada por Dios! Como dice B.B. Warfield “es producto del aliento de Dios, salido de su boca”.

 

LA INSPIRACIÓN: LA PARTE QUE LE CORRESPONDE AL HOMBRE

En este proceso de Inspiración, la tarea que llevaron a cabo los diferentes escritores bíblicos, estuvo acompañada de 4 fases o aspectos importantes, que tuvieron el propósito de culminar con la Palabra de Dios de inspiración plenaria. Veamos estas 4 fases:

DIOS MISMO PREPARÓ A LOS ESCRITORES

Fueron apartados para ese cometido desde el vientre materno (Hch.9:15, Gal.1:15). Fueron consagrados incluso antes de su concepción (Jer.1:15, Salmo 139:16).

DIOS MANIFESTÓ SU REVELACIÓN A LOS ESCRITORES BÍBLICOS

Lee 1ªCor.2:6-13.

Dios reveló a los escritores una Verdad no conocida por el hombre. (v.6-12). Esa Verdad se reconoce como Sabiduría, así la llama Pablo, sabiduría de Dios, “hablamos sabiduría no de este siglo”, ni de los hombres que perecen (v.6-7). Es considerada un Misterio, una verdad que había estado oculta hasta entonces, no era conocida (“hablamos sabiduría de Dios en misterio… oculta”, v.7). Es una Verdad revelada, son ‘cosas’ que no pueden ser descubiertas o conocidas por medio de procesos naturales (“ninguno de los príncipes de este siglo conoció… cosas que ojo no vio…” v.8-9).

Dios reveló la Verdad con palabras particulares procedentes del Espíritu Santo. (v.13). Dice el apóstol en el v.13, “lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” (v.13). El Espíritu Santo les instruyó (enseñó) con las “palabras espirituales” que habrían de usar para expresar con exactitud la verdad revelada de Dios a comunicar.

DIOS PRESERVÓ LA PERSONALIDAD DE LOS ESCRITORES BÍBLICOS

En este último versículo también observamos que Dios en el proceso de inspiración de Su Palabra, preservó la personalidad de los escritores bíblicos. Ellos se expresaron en lenguaje de hombres, en su propio idioma, el lugar, la época, las costumbres, y demás circunstancias.

DIOS EJERCIÓ CONTROL PROVIDENCIAL SOBRE LOS ESCRITORES BÍBLICOS

Lee 2ª Pedro 1:16-21.

Podemos ver aquí 3 razones que el apóstol Pedro da a sus destinatarios para que estén firmes, y que nos hablan del control providencial de Dios sobre los escritores.

  1. La fiabilidad de las Escrituras es más cierta que incluso un testimonio ocular. (v.16-19).
  2. Los hombres no estuvieron en el origen del mensaje y la Verdad que escribieron. (v.20-21)
  3. Dios controló la producción de las Escrituras. (v.21)

Como nos dice al final del v.21, “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Aquellos hombres, apartados y preparados por Dios, fueron “movidos” por el Espíritu Santo para escribir sus palabras. No por la voluntad del hombre sino por la propia iniciativa y voluntad de Dios.

“Las cosas que hablaron movidos por el Espíritu Santo eran por lo tanto cosas de Él procedían, y no de concepción humana. Y esa es justamente la razón de que se proclame y sostenga que las Escrituras son “palabra profética” sin lugar a dudas. Pues aunque proclamada de forma instrumental por el hombre, por el hecho de que esos hombres hablaron movidos por el Espíritu Santo, es verdadera palabra Divina”. (B.B. Warfield)

¡Tenemos la Palabra de Dios! ¡La Palabra Inerrante e Infalible de Dios!

 

Bibliografía: Steve Fernandez, La Palabra Viva y Suficiente de Dios, Exalting Christ Publishing. J.S.Duvall y J.D.Hays, Hermenéutica entendiendo la Palabra de Dios.

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